El día 21 de julio del año 2000 GARA publicó la siguiente NOTA de su dirección sobre el nuevo (y nuevamente increíble) auto del felón juez Garzón:
Nota de la dirección de GARA
Ante el auto hecho público ayer por el magistrado Baltasar Garzón, sin perjuicio de la valoración que en los próximos días haga pública el Consejo de Administración de EKHE, la Dirección de GARA quiere hacer constar ante la opinión pública vasca dos o tres consideraciones que resultan obvias, a pesar del limitado conocimiento del auto que ofrece la entrega de las agencias informativas, a través de las que hemos podido conocer algunos fragmentos del escrito judicial.
Cabe reseñar, en primer lugar, que la supuesta continuidad de empresa que constata el magistrado Garzón es del todo inexistente. Hay que insistir, además, que lo es del todo, porque ninguno de los activos de ORAIN S.A, editora de "Egin", ha sido traspasado a EKHE S.A, promotora de la editora de GARA. No se ha traspasado, además, porque todos y cada uno de los activos de ORAIN S.A. siguen en poder del administrador judicial que el propio magistrado Garzón nombró tras el cierre de aquella empresa. Tampoco cabe, en consecuencia, alegar un cierre intencionado por la parte empresarial para reanudar la actividad eludiendo así las deudas que pudieran existir en la anterior sociedad. ORAIN S.A. fue clausurada por Garzón y en su poder obran todos los activos de aquella sociedad. Sobran comentarios.
Respecto a la consideración que hace al respecto de unos documentos hechos públicos por ETA en los que la organización armada, en una extensa valoración de los acontecimientos acaecidos en los años 98 y 99, constata, entre otras muchas cosas, que el Estado cerró Egin «...y en los últimos días de enero de 1999 salía a la luz Gara, heredero de "Egin"», sólo cabe decir que en esos documentos ETA hace sus propias valoraciones sobre hechos que ocurrieron de forma objetiva y pública, con sus correspondientes valoraciones de parte. El valor probatorio de éstas es el que Garzón quiera dar a las opiniones de ETA. Ni más ni menos.
Alega también que GARA cubre el espacio informativo dejado por "Egin". Y no se equivoca Garzón. Tras el cierre de aquel diario, diez mil accionistas se sumaron a un proyecto empresarial surgido de la constatación de una demanda en el mercado, lo que, en consecuencia, hacía que mereciese la pena afrontar una iniciativa empresarial en forma de Sociedad Anónima. No hay continuidad de empresa sino, en su caso, deseo de un considerable número de accionistas de ocupar un espacio natural y, además, ampliarlo de forma considerable, como todos los indicadores, también públicos, dejan a las claras.
En lo referente a las personas que en su día trabajaron en "Egin", las que hicieron posible "Euskadi Información" y las que hoy trabajan en GARA (que se encontraban en el paro cuando fueron contratadas por su valía profesional), sólo queda preguntarse si lo que Garzón, entre otras cosas, pretende es crear la figura del proscrito laboral, aquel ciudadano o ciudadana al que se prohíbe el desarrollo de su tarea profesional. Sería muy interesante saberlo.
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